★★★★☆
Ficha técnica
Título Original: El Clan
Actores: Guillermo Francella, Peter Lanzani, Lili Popovich, Franco Masini.
Género: Drama, policial, histórica.
Dirección: Pablo Trapero.
Origen: Argentina.
Duración: 108 minutos
Calificación: Apta para mayores de 16 años.
Fecha de estreno: 13 de agosto de 2015
No soy muy adepta al cine argentino en general pero cuando elijo ir a ver una producción nacional al cine, lo hago con la certeza de que sea de calidad. El Clan es una de las mejores por no arriesgarme a decir la mejor producción de cine argentino que se ha hecho en mucho tiempo. El filme de Pablo Trapero resuma calidad en cada escena y en cada detalle, colocándola a la altura de cualquier producción internacional.
Llevar a la pantalla una historia basada en hechos reales no siempre es tarea sencilla porque se puede pecar de ficcionar demasiado los acontecimientos o de convertir el relato en un casi documental que se aleja del propósito original de una dramatización. Trapero encontró el término medio para contar la historia del caso Puccio: no agregó ni quitó nada y logra atrapar al espectador mostrando la cotidianidad horrorosa de la familia que conmocionó a la opinión pública argentina a mediados de los 80 con sus secuestros extorsivos y asesinatos. No es sencillo contar una historia cuyo final ya se conoce, sin embargo la trama es atrapante y la atmósfera oprimente crece conforme los hechos se desarrollan.
El trabajo que se realizó para recrear la ambientación de los 80 es impecable. Se encuentra hasta en el mínimo detalle desde la vestimenta y automóviles hasta en las pequeñas cosas cotidianas: como el teléfono fijo de Entel, la cartuchera escolar de dos pisos que usaba la hija menor, los modelos de televisores y demás electrodomésticos, los teléfonos públicos, etc. Las imágenes de archivo de los discursos de Galtieri y Alfonsín ayudan a darle más fuerza al contexto histórico y son elementos de vital importancia para posicionar al espectador en el entorno ideológico de Arquímedes Puccio. Trapero maneja ciertos detalles con total sutileza, hay escenas que contienen información o pistas que refuerzan el contexto histórico y social, pero no están colocados de manera forzada ni artificial, son totalmente naturales. La música acompaña permanentemente la historia, con canciones que generan a veces con toda intención un clima disonante.
La actuación de Guillermo Francella merece una mención aparte. Si bien ya había demostrado su desempeño en un rol dramático en El secreto de sus ojos (película que aún tengo pendiente de ver), aquí llega a otro nivel. La caracterización del personaje del viejo Puccio no es una tarea fácil y Francella lo hace con maestría. Peter Lanzani es otro que destaca en el rol de Alejandro Puccio, personaje complicado de manejar y desarrollar por la dualidad emocional que conlleva. En general todo el elenco ofrece un nivel de calidad muy bueno. Dicho desempeño actoral no solo habla de la capacidad de sus miembros sino además de un brillante trabajo de dirección en el que nadie quedó fuera de conjunto desentonando.
En cuanto a la historia en sí misma, el relato muestra el accionar de esta familia siniestra durante los primeros años de la democracia en Argentina. Lo cual no significa que sus crímenes y secuestros solo hayan estado limitados a ese período sino que fueron esos años los que marcaron el tramo final y su posterior caída. Hablar de la familia Puccio es hablar de una parte muy negra de la historia argentina: es hablar de que las desapariciones, torturas y asesinatos no sucedieron únicamente durante el Proceso militar sino que venían de antes con la Triple A, organización de la cual Arquímedes Puccio fue miembro y fue creada con la autorización de Perón antes del Proceso, es hablar de que estos accionares continuaron aun cuando los militares ya no estaban. Es hablar de que la idiosincrasia de un grupo poderoso de hacer desaparecer lo que a les molestaba para obtener un beneficio a cambio. Es hablar de que aun en estos días sigue persistiendo esa mentalidad y tenemos muestras actuales de dichos accionares. Es hablar de que el enemigo nunca se fue y siempre le hemos dado de comer y lo que es peor le hemos dado poder porque por más que se disfrace de izquierda sigue siendo el mismo monstruo de siempre. Los Puccio no fueron más que una pequeña muestra de lo que el aparato peronista era y es capaz de pergeñar.
El Clan no es una película que uno disfruta como entretenimiento sino más bien que la sufre. Es un alegato de hechos horrorosos que sucedieron y que forman parte de la historia policial de Argentina. Por momentos el clima es agobiante, porque el espectador solo puede identificarse con las víctimas cuya participación es secundaria y pasajera. El espectador al igual que las víctimas se encuentra de una forma u otra a merced de los caprichos de esta familia sin poder escapar. Sin embargo, es una película que como testimonio de hechos que sucedieron y que estuvieron vinculados a la parte más oscura de la historia argentina debe verse para que sepamos y no olvidemos no solo la historia sino para que tengamos en cuenta como en la actualidad funciona la justicia que permitió que estos monstruos hayan sido liberados.
Sin dudas es material certero para enviar a los Oscars el año próximo y tiene grandes posibilidades de quedar seleccionada entre las nominadas. Cabe destacar que es una co-producción con España entre cuyas productoras figura El Deseo, la empresa de Pedro Almodóvar. Al menos esta vez no se necesitó de la presencia de Ricardo Darín para garantizar éxito y calidad.


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